CIENCIA

Solar Orbiter observa de cerca el sol

La NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA) se reunieron a principios de este año para lanzar la nave espacial Solar Orbiter. La misión tomó recientemente su posición cerca del sol, y las agencias han lanzado la primera ola de imágenes desde este envidiable punto de vista. Naturalmente, las imágenes son impresionantes y sin precedentes, pero también muestran algunos “fogatas” científicamente relevantes que salpican la superficie de nuestra estrella local.

La misión Solar Orbiter comenzó en 2012, sufriendo varios retrasos en el camino. Desafortunadamente, eso es bastante común con misiones espaciales complejas como esta. La NASA lanzó con éxito la nave espacial en febrero de 2020 desde Cabo Cañaveral. Sin embargo, el Solar Orbiter casi perdió hitos importantes de la misión después del lanzamiento cuando la pandemia COVID-19 cerró el Centro Europeo de Operaciones Espaciales durante una semana. Un personal esqueleto pudo completar las pruebas de sistemas necesarias justo a tiempo, y la sonda ahora ha devuelto sus primeros primeros planos del sol.

Para evitar que el Solar Orbiter se queme, mantiene una órbita muy elíptica alrededor del sol. La sonda orbitará el sol cada 168 días, reduciendo su órbita cada vez hasta noviembre de 2021. Eventualmente, pasará por delante del sol a una distancia de 0.28 AU – 1 AU (92 millones de millas) es la distancia entre la Tierra y el sol. Las primeras imágenes fueron capturadas desde unos 48 millones de millas de distancia. Si bien algunas misiones como la sonda solar Parker de la NASA han estado mucho más cerca, no tenían instrumentos orientados hacia el sol.

Los datos del Extreme Ultraviolet Imager (EUI), uno de los seis instrumentos que utilizará la nave espacial para estudiar el sol, mostraron algo nuevo. Los científicos no esperaban que el EUI devolviera ningún descubrimiento crítico en su primera pasada, pero el equipo ha detectado numerosas pequeñas “fogatas” esparcidas por la superficie del sol (ver arriba). Los científicos aún no están completamente seguros de lo que están viendo, pero hay algunas hipótesis. Pueden ser un fenómeno conocido como nanoflares que mantienen la corona del sol más caliente que la superficie.

Los conjuntos de datos futuros del Solar Orbiter deberían permitir a los investigadores medir la temperatura de estas fogatas. Eso debería ayudar a identificarlos y, si son nanoflares, a mejorar nuestra comprensión del calentamiento coronal. La nave espacial también debería poder estudiar las estructuras del viento solar por primera vez.

Se espera que la misión Solar Orbiter dure siete años. Si la sonda todavía está funcionando al final de eso, la NASA y la ESA se han comprometido a extenderla por tres años.

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