CIENCIA

Mighty Mice puede revolucionar los vuelos espaciales humanos

Existen numerosos riesgos asociados con enviar a alguien al espacio: es un entorno completamente extraño donde incluso un pequeño error puede significar un desastre. Nuestros blandos cuerpos ligados a la Tierra no están tan acostumbrados al espacio que el simple hecho de estar en microgravedad puede ser peligroso a largo plazo. La clave para un viaje espacial humano más seguro podría ser escondido dentro de estos ratones realmente aficionados. Los científicos han descubierto que bloquear una proteína en ratones los hace resistentes al desgaste de músculos y huesos en el espacio. ¿Podrían los humanos ser los siguientes?

En realidad, la historia comienza hace 20 años cuando los investigadores de la Universidad Johns Hopkins descubrieron la miostatina, una proteína que limita el crecimiento muscular. Los investigadores Se-Jin Lee y Emily Germain-Lee demostraron en ese momento que la eliminación del gen provocaba que los músculos de los ratones crecieran aproximadamente el doble. Especulan que manipular la miostatina podría aumentar la masa muscular en el espacio. Actualmente, los astronautas tienen que hacer ejercicio con equipo de resistencia con frecuencia para evitar los efectos. Enviar personas a Marte con un 37 por ciento de gravedad terrestre también conduciría a la pérdida de músculos y huesos, lo que complicaría los planes del CEO de SpaceX, Elon Musk.

Lee finalmente tuvo la oportunidad de probar esto con un viaje de carga en diciembre a la Estación Espacial Internacional. Lee, ahora en el Laboratorio Jackson de Medicina Genómica, envió 40 ratones al espacio a bordo de la misión SpaceX CRS-19. De esos ratones, 24 eran animales de control normales y ocho fueron modificados genéticamente para eliminar el gen de la miostatina. Los ocho restantes fueron tratados con un compuesto que suprimió la miostatina y una proteína similar llamada activina A.

El equipo descubrió que los ratones normales perdieron una masa muscular y ósea significativa. Para un ser humano, esto haría que volver a aclimatarse a la Tierra fuera extremadamente difícil o imposible. Los animales de experimentación sin miostatina activa mostraron mejoras notables en músculos y huesos. Puede ver en la imagen de arriba cuánto más grandes eran estos animales después de varios meses en la ISS en comparación con los ratones de control. Dar el inhibidor de miostatina a los ratones después de que regresaron del espacio también les ayudó a recuperar masa muscular.

Lee especula que esto podría conducir a tratamientos que ayuden a los astronautas a preservar la masa muscular y ósea durante misiones espaciales extendidas. Sin embargo, primero hay mucho trabajo por hacer. No es factible (ni recomendable) modificar el ADN de un astronauta antes de enviarlo al espacio. Una molécula que podría inhibir la miostatina y la activina A podría ser extremadamente útil, pero solo después de que nos hayamos asegurado de que sea segura para los humanos. Un medicamento de este tipo también podría ser útil para tratar enfermedades de desgaste muscular como la distrofia muscular.

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