CIENCIA

Los quásares fríos podrían cambiar nuestra comprensión de la muerte galáctica

Los científicos han creído durante mucho tiempo que la formación de un quásar en una galaxia significaría el final de la formación de estrellas allí. Un nuevo análisis de Allison Kirkpatrick, profesora asistente de física y astronomía en la Universidad de Kansas, sugiere que puede que no sea el caso. Kirkpatrick descubrió que algunas galaxias que albergan cuásares todavía parecen tener las condiciones necesarias para la formación de nuevas estrellas. Este descubrimiento podría cambiar la forma en que los astrofísicos modelan las últimas etapas de la evolución galáctica.

La mayoría de las galaxias grandes tienen agujeros negros supermasivos en sus centros, pero un quásar es un animal completamente diferente. Estas “fuentes de radio cuasi-estelares” tienen un disco de acumulación de materia que gira en espiral hacia ellas. La intensa radiación de rayos X hace que estas galaxias sean extremadamente brillantes y calientes, y atraen todo el gas comparativamente frío en una galaxia que de otra manera podría dirigirse hacia la formación de nuevas estrellas. A menudo, el campo magnético de un quásar es tan poderoso que crea un chorro relativista de material que drena la galaxia de gas frío.

Según Kirkpatrick, la mayoría de los cuásares indican que una galaxia ha terminado de producir nuevas estrellas, pero no es similar al interruptor de apagado estelar que pensamos. Su análisis de galaxias distantes apuntó a una población de objetos denominada “cuásares fríos”. Los primeros impactos de los quásares fríos aparecieron en el Sloan Digital Sky Survey, un mapa digital muy detallado del universo. El equipo llamó a esta región de inusual actividad de cuásares “Banda 82”. Utilizaron el telescopio XMM Newton para estudiar el área y mapear las ubicaciones de los cuásares en crecimiento a través de rayos X. Luego, regresaron con el Telescopio Espacial Herschel para escanear la región en infrarrojo lejano.

Ver galaxias tanto en rayos X “calientes” como en infrarrojos “fríos” indica que todavía hay un suministro de gas generador de estrellas en las galaxias cuásares activas. Según Kirkpatrick, esto no significa que los cuásares puedan existir indefinidamente junto con las regiones de formación de estrellas. Siguen filtrando gas frío con el tiempo, poniendo fin a la formación de estrellas en la galaxia.

Lo que estamos viendo aquí es un nuevo período de transición entre el crecimiento de los cuásares y el final de la formación estelar, que dura hasta 10 millones de años. Sin embargo, solo alrededor del 10 por ciento de las galaxias en el estudio exhibieron este comportamiento. El siguiente paso de Kirkpatrick es determinar si clases o tamaños específicos de galaxias pasan por este período de transición.

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