CIENCIA

La nueva misión EnVision estudiará Venus junto con las sondas de la NASA

Planetas como Marte y Júpiter han sido el objetivo de numerosas misiones robóticas de alto perfil en los últimos años, pero Venus está comenzando a recibir la atención que merece. Apenas una semana después de que la NASA anunciara un par de misiones para estudiar el planeta hermano de la Tierra, la Agencia Espacial Europea (ESA) ha anunció una misión propia. La nave espacial EnVision no se dirigirá a Venus hasta dentro de una década, pero una vez allí, podría ayudar a los científicos a comprender por qué Venus es un infierno corrosivo y la Tierra es un mundo jardín exuberante.

A menudo hablamos de lo difícil que es aterrizar una nave espacial en Marte, pero Venus es aún más desafiante. Bueno, no la parte del aterrizaje, pero sobreviviente. Venus tiene aproximadamente el mismo tamaño que la Tierra y es solo un poco menos masivo. La atmósfera ultradensada hace que sea fácil para un módulo de aterrizaje reducir la velocidad, pero las condiciones son desagradables, por decir lo menos. La presión atmosférica en la superficie es 90 veces mayor que en la Tierra y la temperatura es lo suficientemente alta como para derretir el plomo. Para llegar, también tendrás que atravesar nubes de ácido sulfúrico. EnVision no se aventurará en este reino de pesadilla, sino que permanecerá a salvo en órbita, donde podrá estudiar el planeta durante cuatro años.

Actualmente, los proyectos de la ESA que EnVision lanzará en mayo de 2032, llegando a Venus en agosto de 2033. Utilizará la atmósfera del planeta para hacer aerofrenos, alcanzando su órbita científica final en 2035. La ESA no dijo cuánto costaría la misión, pero como misión científica de “clase media”, el costo debería rondar los 500 millones de euros (unos 610 millones de dólares).

Mientras esté en órbita de Venus, EnVision utilizará dos instrumentos de radar diferentes para escanear la superficie del planeta. También podrán sondear justo debajo de la superficie en busca de evidencia de procesos geológicos como flujos de lava y cráteres enterrados. Mientras tanto, la suite de espectroscopía de la sonda analizará la composición atmosférica y de las rocas. Al final, los científicos esperan saber si el planeta todavía está geológicamente activo.

Los científicos creen que Venus fue una vez más similar a la Tierra. La presencia de ciertos isótopos de agua pesada en la atmósfera sugiere que el mundo alguna vez tuvo más moléculas de agua. Si esa agua fuera líquida, podría haber proporcionado un hogar para toda la vida. Por supuesto, hay indicios de que algo aún podría vivir en Venus. El año pasado, los investigadores dijeron que la atmósfera del planeta podría contener trazas de fosfina, lo que podría apuntar a procesos biológicos activos. Si bien los análisis posteriores han arrojado dudas sobre esto, probablemente no sea una coincidencia que todos se apresuren a llegar a Venus de repente.

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