CIENCIA

La NASA probará el sistema de aterrizaje autónomo en el nuevo cohete Shepard

El margen de error en la exploración espacial es mínimo. Incluso una roca sin pretensiones o un poco de terreno inclinado pueden derribar a un explorador robótico, y ¿qué pasa si no hay nadie en un radio de millones de millas para voltearlo hacia arriba nuevamente? La NASA es desarrollando un nuevo sistema de aterrizaje de precisión llamado Safe and Precise Landing – Integrated Capabilities Evolution (SPLICE), y se está preparando para probar varias de sus tecnologías centrales con la ayuda de un cohete Blue Origin New Shepard.

El problema con el aterrizaje de naves espaciales en objetos celestes distantes es que, bueno, son distante. No puede controlar un descenso y un aterrizaje en tiempo real si el objetivo está a varios minutos luz de distancia; el módulo de aterrizaje estaría listo antes de que sus comandos lleguen allí. Es por eso que SPLICE está diseñado para ser completamente autónomo con navegación relativa al terreno, lidar Doppler, lidar de detección de peligros y una poderosa computadora de aterrizaje.

La NASA a menudo tiene que elegir zonas de aterrizaje basándose en preocupaciones de seguridad. El equipo que opera un módulo de aterrizaje podría preferir aterrizar cerca de ese cráter frío o afloramiento rocoso, pero eso podría significar la perdición para la misión. SPLICE podría permitir a las naves espaciales aterrizar en ubicaciones mucho más desafiantes e interesantes. La NASA espera incorporar SPLICE en futuras misiones robóticas y tripuladas, pero primero tiene que probar la tecnología. El próximo lanzamiento de New Shepard ayudará con eso, pero al principio solo se incluirán tres de las cuatro funciones de SPLICE; el lidar de detección de peligros se probará en una fecha posterior.

Después del lanzamiento, el cohete New Shepard se dirigirá al borde de la atmósfera. En su viaje de regreso al suelo, el cohete activará sus componentes SPLICE de la misma manera que se usarían en una misión real. El sistema de navegación relativa al terreno utiliza datos de imágenes almacenados de la superficie para identificar características en la superficie durante el descenso. Luego, el lidar Doppler rebotará señales en el suelo, indicándole al módulo de aterrizaje exactamente hacia dónde se dirige y qué tan rápido.

Todos los datos de los sensores se alimentan a la computadora de aterrizaje mejorada, que utiliza nuevos algoritmos para identificar las zonas de aterrizaje adecuadas en tiempo real. Aunque, la versión de la computadora que vuela en el New Shepard es solo un sustituto. El hardware informático SPLICE todavía está en desarrollo: todo lo que envíe al espacio debe ser increíblemente confiable y estar protegido contra la radiación. Entonces, eso llevará tiempo.

Si SPLICE funciona como se esperaba en la prueba, la NASA puede comenzar a finalizar el diseño y trabajar para integrarlo en misiones futuras. Entonces tal vez aterrizar esos robots multimillonarios insustituibles no sea tan estresante.

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