CIENCIA

Este remolino amarillo podría ser el nacimiento de un nuevo planeta

Los científicos han identificado miles de exoplanetas gracias a instrumentos como el telescopio espacial Kepler. Con cada nuevo mundo que examinamos, aprendemos más sobre cómo se desarrollan los planetas en todo el universo. Estudiar los planetas tal como se forman sería el santo grial, y los astrónomos pueden haber descubierto un lugar donde podemos hacer precisamente eso. El Observatorio Europeo Austral (ESO) ha publicado imágenes de un sistema solar primordial con remolinos de gas que podrían ser el comienzo de la formación planetaria.

Los astrónomos tienen buena evidencia de que la formación planetaria tiene lugar en el disco de polvo y gas alrededor de estrellas jóvenes, pero nunca han podido tomar imágenes lo suficientemente nítidas para identificar los pequeños remolinos que significan que un planeta está comenzando a existir. Hace varios años, el Large Millimeter / submillimeter Array (ALMA) escaneó una estrella llamada AB Aurigae, ubicada a 520 años luz de distancia de la Tierra. Los datos sugirieron que esta joven estrella podría tener pequeñas alteraciones en el disco primordial que sugieren formación planetaria. El ESO intentó confirmarlo con el Very Large Telescope (VLT).

El VLT tiene un instrumento de óptica adaptativa relativamente nuevo llamado SPHERE (Investigación de exoplanetas de alto contraste espectropolarimétrico). Esto permite que el telescopio capture imágenes de mayor calidad con mejor contraste, pero solo en un campo de visión muy estrecho. Sin embargo, eso es perfecto para observar de cerca una sola estrella. La ESO llevó a cabo una campaña de observación de AB Aurigae a finales de 2019 y principios de 2020, lo que resultó en las imágenes recién publicadas.

Las imágenes del sistema AB Aurigae que muestran la probable ubicación de un exoplaneta en formación.

El remolino naranja es el polvo y el gas que orbita AB Aurigaem. La región oscura cerca del centro tiene aproximadamente el tamaño de la órbita de Neptuno alrededor del sol; incluso con SPHERE, no podemos acercarnos más allá de este nivel sin perder detalles. Sin embargo, es suficiente para distinguir un planeta probablemente bebé. El “giro” más brillante resaltado anteriormente es precisamente lo que los astrónomos esperaban que pudiera verse un planeta en esta etapa de desarrollo. Durante eones, el material se reunirá, ejerciendo una influencia gravitacional en el espacio cercano. Con el tiempo, aumenta de volumen y se vuelve esférico al absorber todo lo demás en su órbita, y luego es lo que llamaríamos un planeta.

La ESO está construyendo actualmente el telescopio extremadamente grande de 39 metros (claramente son excelentes para nombrar cosas) para aprovechar el trabajo de LAMA y SPHERE. Cuando entre en funcionamiento en 2025, el Extremely Large Telescope debería poder observar más de cerca este exoplaneta probablemente infantil. El próximo telescopio espacial James Webb también podría mirar más de cerca. Tendrá un espejo más pequeño, pero su posición ventajosa en órbita será mucho mejor.

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