CIENCIA

Científicos encuentran el primer planeta orbitando una estrella muerta

La humanidad ha identificado miles de exoplanetas, por lo que uno pensaría que sabemos muy bien dónde buscarlos. Y, sin embargo, el universo sigue sorprendiéndonos. Un nuevo estudio dirigido por Andrew Vanderburg de la Universidad de Wisconsin-Madison revela un posible exoplaneta a unos 80 años luz de distancia. Sin embargo, el sistema solar es muy extraño. El planeta es orbitando un remanente estelar, una estrella muerta conocida como enana blanca. Si se confirma, este descubrimiento único en su tipo podría cambiar nuestra comprensión del ciclo de vida estelar.

La estrella en cuestión se conoce como WD 1856 y probablemente en el pasado se parecía un poco al sol. Cuando agotó su combustible hace unos 6 mil millones de años, WD 1856 destruyó gran parte de su masa, dejando un núcleo expuesto de “materia degenerada por electrones” superdensa que llamamos una enana blanca. En su camino para convertirse en una enana blanca, WD 1856 se habría expandido para convertirse en una gigante roja. Hasta ahora, los científicos creían que cualquier estrella que se acercara al final de su vida de esa manera habría engullido y destruido cualquier gran planetoide en órbita. Sin embargo, los astrónomos que examinan los datos del Satélite de reconocimiento de exoplanetas en tránsito (TESS) y los telescopios terrestres creen que hay un gigante gaseoso orbitando WD 1856.

El equipo ha bautizado provisionalmente al misterioso planeta WD 1856 b. Como sucede con muchos sistemas solares “normales”, los científicos identificaron WD 1856 b mediante el método de tránsito. Eso implica observar una estrella distante durante largos períodos con la esperanza de captar una caída en la luminancia. Cuando estas caídas se repiten, puede ser evidencia de que un exoplaneta pasa por delante de la estrella. Ese es el método que utilizó la misión Kepler para detectar miles de planetas candidatos: TESS hace lo mismo pero con un enfoque en objetos dentro de unos pocos cientos de años luz.

Es más fácil detectar exoplanetas más grandes con períodos orbitales rápidos, y WD 1856 b ciertamente se ajusta a esa descripción. Gracias a los datos del Telescopio Spitzer, ahora fuera de línea, el equipo confía en que este planeta es aproximadamente 14 veces más masivo que Júpiter, que ya es un planeta muy grande en el gran esquema. Orbita WD 1856 cada 1,4 días terrestres, bloqueando casi la mitad de la luz del núcleo estelar muerto.

Esto plantea la pregunta: ¿cómo pudo WD 1856 b haber sobrevivido a la fase de gigante roja de la estrella? El estudio dio dos posibles explicaciones. Primero, podría haber orbitado originalmente mucho más lejos, pero la muerte de la estrella alteró su órbita, lo que la hizo migrar hacia adentro. Alternativamente, el planeta siempre estuvo cerca de la estrella y la expansión simplemente eliminó varias capas de su atmósfera. Este es un escenario menos probable, según los autores.

Para estudiar este extraño sistema solar con más detalle, necesitaremos nuevos instrumentos como el Telescopio Espacial James Webb (JWST) crónicamente retrasado. Ese telescopio puede incluso detectar más planetas intactos orbitando esta estrella muerta. Si podemos averiguar qué sucedió con WD 1856, podría ofrecer una vista previa de cómo se verá nuestro sistema solar en unos pocos miles de millones de años.

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